La Vigilia Pascual no es una misa más; es, como señala la tradición más antigua, la «madre de todas las santas vigilias». En esta noche de vela, los cristianos aguardan expectantes la Resurrección del Señor, conmemorando aquel tránsito de los hebreos hacia la libertad que hoy se cumple plenamente en Cristo. Es el fundamento absoluto de nuestra fe y nuestra esperanza, el momento preciso en que las cadenas de la muerte se rompen para que la luz ascienda victoriosa del abismo.
Fue oficiada por D. Felipe y el Diácono permanente D. Federico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario