martes, 19 de mayo de 2026

“ACERVEANDO”, MUSICALMENTE HABLANDO …. ¿O NO?... Con cariño hacia la Banda Municipal de Villena..

Cantaba Mecano en uno de sus primeros vinilos aquello de…” perdido en mi habitación, sin saber qué hacer, se me pasa el tiempo”. Fue sin duda uno de sus primeros éxitos, cuando en este bendito país la estrella mediática era el “naranjito”. Era este un single que trataba sobre la ociosidad, el tiempo muerto y el aburrimiento que se sentía en la soledad adolescente. Algo que ahora, pasado un tiempo prudencial, parecería impensable con esto de la era de la digitalización, entre redes sociales y plataformas impensables, todo ello atrapado dentro de pequeños aparatos saturados de información. Pero eso sí, siempre y cuando la señal sea óptima y con ello se aleje la ansiedad por su ausencia, dejando que te dediques a buscar “algo”, por el mero hecho de hacerlo y sin saber muy bien porqué. Si lo miramos fríamente, pero con la mirada de hace algunos años, estas nuevas generaciones también siguen “perdidos en su habitación, sin saber qué hacer”, solo que ahora embriagados entre gran cantidad de información venida en forma de inteligencia artificial, con algoritmos que descifran su forma de ser y que “dopaminan” el pensamiento. Toda la información, la verdadera, la errónea y la dirigida, está solo a un “clic”. Sin duda, como ya cantaran golpes bajos, son malos tiempos para la lírica…
Os podría asegurar que a ratos y, aunque no lo pudiera parecer, todavía quedamos ciertos “dinosaurios” que abandonados a nuestra suerte y alejados del concepto de IA, nos apetece buscar información a la vieja usanza, esa que fluye a veces engañando a las musas que aparecen de vez en cuando, te susurran y quieren contarte un cuento.
Así que, antes de que la sangre llegue al rio, (before the blood reaches the river), me dispongo a sentarme junto al teclado frente a un documento vacío, comparando su blanco con el de la pared, pensando que, en un pasado no muy lejano, hubo un cónclave de nuevos y nuevas cronistas con una novedosa idea que salió a la palestra, un sorteo de acervos. La diosa fortuna quiso poner en mi camino a una importante institución de Villena, nuestra Laureada Banda Municipal. Casi “na”, así de “sopetón” y sin paños calientes. Además, debiendo buscar argumentos desde el prisma de otra entidad significativa y decana villenense, más religiosa y menos musical, como es la Junta de la Virgen. A lo dicho, cosas que pasan. Ese mismo día eché una primitiva por si acaso, y ni por esas...

                                                       BANDA MUNICIPAL AÑO 1967

Desde luego que cuando uno llega, no siempre vence, al contrario, para poder enunciar el “Veni, vidi, vici” que diría Julio Cesar, no siempre se encuentran los astros propicios, y es entonces cuando tienes que mover la losa de la responsabilidad. Así que, aprovechando la entidad tocada en suerte, me voy a empeñar en desafinar lo menos posible y en no dar la nota en exceso, ya que la Banda es una agrupación que siempre ha contado su historia en mayúsculas, entre composiciones y personas, la que fueron y las que son. 
Recuerdo no hace mucho la celebración de su centenario, con aquellos actos programados, con ese fenomenal libro recopilatorio de historia y con la entrega de la medalla de oro de la ciudad y aquella bonita leyenda... “MI Ayuntamiento de Villena. En el pleno ordinario celebrado en Villena el 28 de julio de 2022 aprobó conceder la MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD DE VILLENA a la BANDA MUNICIPAL DE MÚSICA DE VILLENA por su aportación a la cultura de nuestra ciudad, su incansable labor enseñando y difundiendo la música y como agradecimiento a las personas que han formado parte de ella durante cien años de existencia. Villena a 14 de diciembre de 2022”.

                                    ENTREGA DE LA MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD

A título personal, al hablar de la Banda y antes de empezar a disertar entre textos mezclados que no agitados, siempre me acuerdo desde el cariño de alguna que otra “colleja” que me llevaba en el antiguo cinema, “justico” ahora donde está la entrada de artistas del Teatro Chapí, cuando en plena adolescencia e intentando aprender solfeo, salía del despacho de D. Cipriano sin saberme muy bien la lección del libro de Laz. Una anécdota extraña, que curiosamente salió hace poco en cierta “charraíca” llevada a cabo en estos últimos campeonatos “masericos” del ecuador festero. Desde luego que vaya conversaciones sobre “dime y diretes”, que surgen entre bambalinas, desde la nostalgia de una niñez y juventud pasada, que te invita a recordar aquellos maravillosos años…

Pero vayamos al tajo entre el viento madera, el viento metal, la percusión y algún que otro instrumento de cuerda flotada, que si no me disperso hacia los cerros de Úbeda, o mucho peor, se me va el santo al cielo. Ahora es cuando hay que dar el “Do” de pecho y toca llenar este documento vacío y blanco que parpadea desde el monitor, buscando letras sueltas que sean capaces de formar palabras adecuadas, para agruparlas en párrafos y “empastar” un texto que me resulte más o menos “apañaíco”.

Al final no se si saldrá Acervo con “be” o con “uve”, aunque metidos en harina, al que cuece y amasa de todo le pasa. Buscaré un artículo entre nexos de unión, de carácter afable que puedan ensalzar lo mejor de la Banda Municipal desde la Junta de la Virgen. Para mí es fácil, ya que dentro de la chistera todos los adjetivos que tengo para la Banda junto al lepórido, son afables, epítetos y positivos. Y es ahora cuando toca, ponerse serio y cambiar el registro, más que nada porque antes o después, había que hacerlo.

Es cierto que existe una relación palpable entre la Banda Municipal de Música de Villena y la Junta de la Virgen. Una colaboración mutua y evidente que se puede llevar a diferentes niveles, ya sean personales, sociales, históricos y culturales. Ambas entidades tienen raíces comunes dentro de las vivencias y sensaciones del ámbito festero, compartiendo momentos de festividad y religiosidad. A lo largo del año, cada cual sigue su escarpado camino, en su ámbito y trabajo, con diferentes actividades separadas, pero llegan momentos, sobre todo con los primeros albores de septiembre, cuando esa relación se afianza y se estrecha. Es ahí donde se encuentran muchos puntos en común en las fiestas de moros con cristianos, donde la música es parte fundamental en los actos organizados por la Junta de la Virgen. Un nexo de unión que ensalza el sentimiento devocional en los momentos más solemnes, siendo la guinda afrutada que hace sentir y convierte ciertos instantes en diferentes e inolvidables. Es cierto que, según el prisma de la mirada y el momento de la fugacidad de la vida en que latimos, hay instantes que suelen ser más intensos que otros.

Es entonces el momento de escarbar acontecimientos e investigar tesoros. Hagamos de buscadores como dice Jorge Bucay en su libro cuentos para pensar… “Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente alguien, para quien su vida es una búsqueda”.

Existe una frase, atribuida al escritor Hans Christian Andersen, que nos dice que "donde las palabras fallan, la música habla". En la vida hasta lo que parece más insignificante, es importante. Existen demasiadas cosas que vivimos, sentimos y se encuentran asociadas a nuestros estados de ánimo. Sin lugar a duda, si suena la música adecuada en el momento justo, esta es capaz de despertar sentimientos aletargados en momentos puntuales. Y ese papel, para el creyente o no, dentro de los actos organizados por la Junta de la Virgen y dentro de nuestros días grandes, lo desempeña a la perfección La Banda municipal de Villena, quien es capaz de extraer notas a veces en formas de lágrimas, que salen desde el pentagrama y llegan al corazón.

Un grupo de personas que, acompañando a la Sagrada Imagen en tantas ocasiones importantes, es capaz de vivir junto a “La Morenica” momentos característicos en nuestras fiestas, haciendo con su música ensalzar, alegrar y alcanzar puntos de emociones, entre notas y acordes, confrontando religiosidad popular, fiesta, sentimiento y alegría, que sería difícil de entender sin el papel fundamental que representa la música.

Así, por ejemplo, quien sería capaz de entender la llegada de la Sagrada Imagen en Romería durante la tarde del último domingo, sin la presencia de la música y, por ende, de Banda municipal de Villena. Enalteciendo la entrada a nuestra ciudad, entre fuegos artificiales y encendidos extraordinarios, dando la solemnidad necesaria al sobrepasar la puerta de la Iglesia de los padres Salesianos, entre los aplausos, flores y vítores de los fieles allí presentes. Y luego como no, seguir acompañando a las andas de la Virgen por ese camino tan especial desde el portón hasta la Arcedianal Iglesia de Santiago Apóstol, donde se improvisa ese desfile juvenil, con esas calles llenas de gente recibiendo a su Patrona, ensalzando con su llegada las fiestas de moros y cristianos celebradas en su honor. Extrayendo de cada instrumento, las notas del maestro Carrascosa, con ese especial pasodoble denominado “La Morenica”, una composición musical que ya tiene bien merecido y ganado su categoría de himno.

 LA MORENICA EN ROMERÍA

Bien es cierto, que a veces no es un trayecto fácil para los músicos, aguantando la desconsideración involuntaria de algunos jóvenes inmersos en unas fiestas recién comenzadas, ávidos de diversión e inconscientes del papel que la Banda representa en ese y en otros muchos actos. Luego más tarde, entre pólvora y arcabuces, acompañando a las andas en esa tradicional vuelta por el interior de la Iglesia Santiago, cuando “La Morenica” se asoma por su puerta lateral, entre estruendos, humos y nebulosas, para acto seguido, comenzar su majestuosa subida hacia el trono. Un día muy especial para la Banda, que finaliza tarde en una jornada de Domingo, previa a un lunes que, salvo alegres convenios establecidos, será laboral.
Pero la Banda suma y sigue en fiestas, incombustible, haciendo del cansancio una nota más del pentagrama. Esperando momentos para que el sonido brille como una luz, y eso sucede el día 5 a las cuatro de la tarde, aquello que comenzó de “la nada” y ha terminado convirtiéndose en “el todo”. Minutos antes, buscando formar la Banda, llegando desde diferentes puntos cardinales en forma de “ginkana”, estrechando el cerco de la unión entre calles sinuosas. Músicos y músicas que, entre nervios, atosigamientos y tras dar buena cuenta de un buen plato del tradicional relleno, porque ellos y ellas también tienen que hacer “pared”, logran formar en la Calle Nueva tras esquivar alguna que otra dificultad festera, que se agolpa cercana al momento.

                                                       SILENCIO DESDE EL SILENCIO

Llega la hora y en las inmediaciones de la Losilla, suena el bombo. Todo el mundo calla y pide silencio desde el silencio, hasta que surge el estruendo y comienzan a sonar las notas de la entrada “torera” del maestro Quintín Esquembre. También ahí las emociones se unen a lo festivo, entre pensamientos, mirando al cielo y resbalando alguna pequeña lágrima en ese momento tan único e irrepetible cada año. Sobre todo, cuando los acordes de ese tan especial pasodoble, entra en su momento más álgido y hace arrancar a la Banda tras su bandera con paso firme buscando la Corredera. Y ahí surge de nuevo el buscador de Bucay... momentos, momentos…
Pero sigamos dándole faena al personaje del buscador, escudriñando más oportunidades de unión entre música y devoción, como por ejemplo el día 8 cuando se celebra la Solemne Procesión, o como la bautizara el insigne villenero Alfredo Rojas, “El Paseo de la Virgen”. Un recorrido silencioso con momentos cómplices donde se siente la intimidad de las melodías en forma de marchas procesionales, y donde la Banda acompaña a la Sagrada Imagen por las sinuosas calles del Rabal. Con una evidente capacidad musical que hace respirar profundamente a las personas que allí se dan cita, desde el alumbrado a quienes escoltan sus andas, a ese público que elige estar ahí y se levanta de sus sillas cuando mira a “La Morenica”, mientras los pasos históricos se pasan de padres a hijos, van cambiando del palio a las andas, sufriendo en el hombro el pesar que cada vez parece más liviano acompañado del sonido del redoble. Y claro, ahí también está la Banda...  

                                    LA SAGRADA IMAGEN EN SUS ANDAS DE PROCESIÓN

Existen muchos más momentos que buscar, aunque como ya hemos dicho anteriormente, un buscador no es alguien que necesariamente encuentra, si no quien hace de su vida una búsqueda. Y por ello siempre perseguimos la música como elemento integrador de la fiesta. Tampoco se debe circunscribir a la Banda Municipal a los actos religiosos exclusivamente aquí descritos, ni solo en los primeros días de septiembre destacando solo eventos y desfiles, hay mucho más para este conjunto de personas que con su trabajo altruista y a veces poco valorado, se muestra fundamental en su día a día para ensalzar esos componentes históricos, culturales y sociales de nuestra ciudad.

En Villena, no hay fiestas sin música y junto a la Banda Municipal, existe a otro importante referente cultural, la Sociedad musical Ruperto Chapí, y también como no, otras muchas bandas de música que nos visitan en nuestros días grandes, algunas se llaman son oficiales en las comparsas y viven las fiestas desde un punto de vista más intenso, otras se llaman de refuerzo con sus repetidos “pases” en una misma tarde, pero sin duda los actos de nuestra Banda, son únicos y genuinos, y por ello son los de nuestra Banda.

Alguien ha pensado que sería o hubiera sido de nuestras fiestas sin la realidad de la Banda Municipal… está claro que, si no existiera, habría que haberla inventado...

Toni López

Cronista de la Junta de la Virgen

fotografías: medios de comunicación digitales - www.villenacuentame.com


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